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El
Reino de Quito - Combate de Quipaipan
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Atahualpa guerrero en el Combate de Quipaipan Colegio Militar Eloy Alfaro |
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Atahualpa-Huascar. El primer choque violento entre los dos ejércitos ocurrió en Tumipamba, se caracterizó por la ferocidad y ardor puestos en la lucha por los dos bandos; este combate duró todo el día. El triunfo correspondió a los cuzqueños. Siguiendo una táctica preconcebida, los ejércitos quiteños se batieron ordenadamente en retirada; volvieron tinosamente a presentar un nuevo frente de batalla en territorio Panzaleo, a la altura de los AMBATOS, más precisamente en MOCHA, en donde se libró el segundo combate y que constituyó el segundo éxito para el ejército comandado por Apu-Atoc. Los generales Quis-Quis y Calicuchima, con su táctica de retirada y ordenamiento, retrocedieron hasta un punto convenido. El objetivo principal era debilitar al enemigo; ejercitaron la guerra de devastación, se incendiaron casas, destruían y arrasaban sementeras y todo cuanto pudiera utilizar el enemigo, no quedaría recurso alguno para el invasor. En la retaguardia, estaba Atahualpa con un fresco y poderoso ejército, presentaría el tercer combate en el histórico lugar de Naxichi; aquí se luchó violentamente por espacio de dos días y dos noches; los cuzqueños, tal como estaba previsto son totalmente vencidos y terriblemente diezmados, el terreno de tan épica contienda quedó materialmente cubierto de cadáveres y al amanecer del tercer día los supervivientes sureños son tomados prisioneros, incluyendo a sus jefes Apu-Atoc y al Cacique Chapera; días más tarde serían muertos a flechasos por orden del feroz Rumiñahui. Atahualpa a la cabeza de sus aguerridos soldados, ya triunfante en Naxichi, recibe sorpresivamente el aporte de varios generales y numerosos soldados sureños, avanza a Tomebamba y llega a la tierra de los traidores Cañaris; su venganza es terrible, ordena dar muerte a miles y miles de hombres, mujeres y ancianos, demostrando así, e terrible castigo para los traidores de su pueblo, de su soberano, de su Dios y de su raza. Consumada su venganza, organiza su ejército y nuevamente emprende su marcha incontenible al Cuzco, va en busca del ejército de Huáscar, atraviesa lentamente la cordillera de Tarqui y en el sitio de CUSIBAMBA, se realiza un nuevo combate con el ejército enemigo, ejército que en esta ocasión, estaba comandado por otro tío paterno de Huáscar, el Inca Huanca Auqui; el ejército sureño es nuevamente derrotado, desorganizado y perseguido sin piedad. En tanto su soberano Huáscar, dedicase en su Palacio Real, a los fáciles placeres de la molicie, con la Cori-usta y las otras ACLLAS. Pero la situación es insostenible, los cuzqueños apenas alcanzaron a organizar un nuevo ejército, no tan numeroso ni experimentado como los anteriores. Atahualpa por su parte, mide y calcula la delicada situación estrategia, se organiza mejor y da descanso a sus hombres, espera pacientemente sin arriesgar, el combate definitivo lo decidirá todo. Días después, ordena a su general de confianza, Quis-Quis, marcha con dirección al Jauja; éste busca las mejores armas y posiciones para el combate, recibe refuerzos de un ejército comandado por Calicuchima y Rumiñahui enviados por el Emperador; nuevo combate y nuevo triunfo quiteño; esta batalla de Quipaipan, es una campaña muy dura, la resistencia del ejército de Huáscar, que ya no atina defensa alguna, aumenta el riesgo para los ejércitos quiteños, estos luchan heroicamente por espacio de tres largos y sangrientos días, logrando al fin un honroso triunfo; Quis-Quis logra cercar al mismo gobernante Huáscar; lo hace prisionero y está demás decirlo que lo rodea de consideraciones y respeto en una prisión de JAUJA, con las máximas precauciones de seguridad en espera de las órdenes de Atahualpa. (Huáscar murió a los nueve meses de estar prisionero) Posteriormente Quis-Quis, avanza al Cuzco, la capital del Imperio; ya en dicha ciudad toma cruel y despiadada venganza por la muerte de YAGUARCOCHA, ordenada por Huayna-Cápac. Hace conducir a la plaza pública a todos los familiares del Inca Huáscar, a todos sus esposas y concubinas, a sus hijos, a sus sirvientes y allegados; cuando todos estaban reunidos, ordena degollarlos sin misericordia, dejando para último término al Inca Huanca-Aunqui, al que lo mató personalmente; se había cobrado la vieja deuda. Con el total éxito de las armas quiteñas en los combates de JAUJA y QUIPAIPAN ( abril de 1533), el Soberano quiteño Atahualpa se constituyó en el último Shyri y por la fuerza de las armas, es el auténtico conquistador del Cuzco y el último y verdadero Inca del Imperio del Tahuantinsuyo, cuya extensión alcanzaba unos 4.000 Kms. a lo largo de la costa suramericana del Pacífico, constituido hoy por las Repúblicas de: Colombia, Ecuador, Perú Bolivia y Chile. |