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LA
NAVEGACION INDIGENA

Navegantes
indígenas
Museo Banco Central Guayaquil

Navegante
indígena
Museo Banco Central Guayaquil
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LA NAVEGACION PREHISPANICA
Desde la
época del pre-cerámico en la cultura Las Vegas, se tiene
indicios de la actividad marinera de los habitantes de la costa ecuatoriana.
Los moradores de aquellos tiempos tenían en su dieta además
de anfibios, reptiles, aves y mamíferos, algunas especies pelágicas
para su alimentación, lo que si bien es cierto no indica fundamentalmente
que los nativos de Las Vegas fueron diestros en la navegación mar
abierto, si nos indica que los primeros pobladores del suelo ecuatoriano
estaban íntimamente relacionados con el mar y sus productos.
Los estratos
o pisos arqueológicos que siguen la cultura Las Vegas como son
entre otros Valdívia, Chorrera o en el periodo formativo de nuestras
culturas arqueológicas, y luego en las culturas subsiguientes,
no presentan pruebas muy fehacientes de que el hombre ecuatoriano anterior
a los españoles llego a dominar la actividad marinera. La cerámica,
los restos de conchas y huesos (espinas) de peces nos indican claramente
la relación del indígena del litoral con el mar.
LA BALSA DE GUAYAQUIL
La evidencia
más clara y efectiva del dominio marítimo en épocas
previas a la conquista española, es la presencia de los habitantes
de la cultura manteño - huancavilca, quienes vivieron en la franja
costera junto al mar desde el sur de la actual provincia de Esmeraldas
hasta la ahora llamada provincia de El Oro. Estos individuos, hábiles
marineros, realizaron viajes del mar abierto llegando hacia el sur hasta
las costas del Chincha en el Perú y por el norte hasta las costas
de México.
Las evidencias
son muchas. La arqueología y la tradición de los actuales
cholos lo manifiestan. Sin embargo la historia escrita que se inicia con
los españoles, nos dan muchas referencias de esto. La primera,
la Relación Sámano-Xerez, luego otras varias, especialmente
la Relación Histórica del Viaje a la América Meridional
escrita por Jorge Juan Antonio de Ullóa y publicada en 1748, donde
describe claramente la "balsa de Guayaquil" y no con otro nombre
como algunos pretenden llamarla, pues fue construida por nuestros antepasados
en territorio del actual Ecuador, y con madera de balsa, la misma que
hasta la actualidad crece en la provincia de Esmeraldas, Los Ríos
y Guayas. Esta "balsa" hasta el presente subsiste como medio
de transporte y vivienda en varios pueblos de la cuenca del río
Guayas.
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