La fundación
Cuando se fundó el Ecuador en 1830, lo conformaban tres espacios
regionales. La Sierra Centro-Norte con su eje Quito, que concentraba
la mayoría de la población y la propiedad rural. La Sierra
Sur nucleada alrededor de Cuenca, con mayor presencia de la pequeña
propiedad agrícola y la artesanía. La Costa, con su centro
en Guayaquil, que experimentaba un acelerado crecimiento del latifundio
vinculado a la exportación.
Ecuador nació dominado por terratenientes regionales. La mayoría
de la población eran campesinos indígenas, sujetos a la
hacienda por el vínculo del concertaje. En algunos lugares de
la Sierra y Guayaquil, se mantenía la esclavitud de los negros
y la pequeña propiedad campesina. En las ciudades, mayoría
ubicadas en la sierra, vivían grupos de artesanos y pequeños
comerciantes con una cúpula de burócratas, clérigos
y propietarios rurales.
Aunque la Independencia fue una ruptura
y un rápido cambio político, muchos rasgos de la sociedad
colonial pervivieron. El fuerte sentido corporativo y estamentario continuó
en las fórmulas republicanas, la cultura y la ideología;
se mantuvo la discriminación racial; la exclusión de la
mujer de la vida política. Desde el principio se dio el enfrentamiento
de las oligarquías regionales de Costa y Sierra. El conflicto
irresoluto convirtió al Ejército en árbitro de
la lucha política. El Estado central era débil y los municipios
tenían gran poder. Los ingresos fiscales se gastaban en la alta
burocracia, el ejército y el clero. La Iglesia, que mantuvo su
poder colonial económico e ideológico, siguió inserta
en el Estado republicano.
Ecuador se inició en medio de inestabilidad y desarticulación.
El control terrateniente, asentado en el régimen hacendatario
se mantuvo hasta fin del siglo. En realidad, la fundación de
la República no significó el establecimiento de un Estado
Nacional. Esta sería una tarea que cubriría toda la historia
republicana.
Las manifestaciones culturales del naciente Ecuador, que expresaban
una débil identidad nacional, adquirieron los caracteres elitistas
y regionales de la sociedad toda. En la primera mitad del siglo XIX,
la Ilustración fue la forma dominante del pensamiento. Se destacaron
Vicente Rocafuerte, José Joaquín de Olmedo, Vicente Solano
y Pedro Moncayo. Las décadas finales del siglo XIX estuvieron
caracterizadas por el tránsito al romanticismo y un auge, cuyas
más altas figuras fueron Juan León Mera, Juan Montalvo
y Federico González Suárez.
Fundación del Estado (1830-1859)
En 1830 el nuevo Estado fue organizado por una Asamblea Constituyente
reunida en Riobamba. Juan José Flores, elegido primer presidente,
gobernó con apoyo de los latifundistas y el ejército.
Directa e indirectamente controló el gobierno desde 1830 a 1845.
La época se caracterizó por la revuelta permanente y el
desbarajuste administrativo. Ni el esfuerzo organizador de Vicente Rocafuerte,
que llegó al poder entre 1835 y 1839 pudo superar esta realidad.
Cuando el Caudillo se hizo elegir presidente por segunda y tercera vez
y puso en vigencia una constitución, la "Carta de Esclavitud"
(1843), que establecía la dictadura perpetua, una reacción
acaudillada por la élite guayaquileña lo derrocó
(1845).
Luego gobernaron Vicente Ramón Roca (1845-1849) Diego Noboa (1849-1850).
De 1851 a 1856 gobernó el Gral. José María Urvina,
que consolidó la alianza del sector comercial costeño
y el Ejército. Aplicó un programa de corte liberal, que
incluyó la abolición de la esclavitud, la supresión
del tributo indígena y medidas a favor de los campesinos serranos.
Su sucesor Gral. Francisco Robles afrontó una crisis de disolución.
(1859) En Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja, se formaron gobiernos autónomos.
El Perú ocupó varios territorios y bloqueó el Puerto
Principal. Al fin, la aristocracia quiteña, con Gabriel García
Moreno a la cabeza, logró reunificar el país.
Consolidación del Estado Oligarquico Terrateniente (1860-1875)
Entre 1860 a 1875, la figura de García Moreno fue dominante.
El incremento de las exportaciones de cacao y la creciente vinculación
del país al mercado mundial, exigían un esfuerzo de modernización
y centralización articulado por una alianza de oligarquías
regionales, cuya expresión fue García Moreno.
El régimen garciano logró centralizar y racionalizar buena
parte de las rentas públicas; impulsó el desarrollo de
los bancos, controlando las emisiones monetarias; las obras públicas
se multiplicaron, se crearon nuevas escuelas, colegios, institutos especializados
y centros de educación superior, como la Escuela Politécnica.
El ejército fue reorganizado. Pero los cambios se dieron en medio
de un clima de represión. La Iglesia Católica fue el eje
de ese régimen. El programa garciano se expresó máxima
en la Constitución de 1869, llamada la Carta Negra. García
Moreno murió asesinado en 1875.
De la dictadura al "progresismo" (1875-1895)
Durante las décadas finales del siglo XIX, el Ecuador tuvo un
acelerado crecimiento económico, debido al incremento de la exportación
del cacao producido en la costa. Esto robusteció a los sectores
guayaquileños dedicados a la banca y al comercio, que disputaron
el poder a la oligarquía serrana y a la Iglesia. Todo ello se
dio en el marco de una inserción cada vez más estrecha
del país en el sistema económico mundial.
En 1875 fue electo presidente Antonio
Borrero que no pudo superar las contradiciones del régimen conservador.
Fue derrocado por el Gral. Ignacio de Veintemilla, cuyo esteril gobierno
duró hasta 1883. En la oposición se organizaron las fuerzas
conservadores y liberales, que aliadas derrocaron al dictador. Se inició
así el predominio del "progresismo", una fórmula
liberal católica a la pertenecieron los presidentes José
María Plácido Caamaño, Antonio Flores y Luis Cordero.(1884-1895)
En estos años se dieron fuertes conflictos por la modernización,
se estableció el telégrafo y se produjo una reactivación
del artesanado.
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