Búsqueda

Usuarios






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Recuerde

 Para participar en los Foros
      debe estar registrado.

Si desea que esta sea su página de inicio haga clic
AQUI

Inicio arrow Notimil arrow Breves militares arrow Pongan nomás su canal
Pongan nomás su canal Imprimir E-Mail
Escrito por Diario El Comercio   
jueves, 01 de marzo de 2007

 

Nos hará bien a todos, como ocurrió al surgir la ‘competencia’ -¡nada menos!- que con la televisión privada de los Estados Unidos y los canales estatales formidables de España, Chile, Alemania e Italia al inaugurarse el sistema de cable en el Ecuador: los televidentes mantuvieron su preferencia por la televisión privada nacional en un 94%; por una estación en particular, en casi el 25% y por su propuesta informativa en alrededor del 40%, según mediciones históricas en Quito y Guayaquil. Los índices de credibilidad resultaron todavía más halagadores -aunque la confianza en la prensa en general haya caído del 32% al 16% en 10 años- para un canal, algunos espacios y ciertos comunicadores claramente comprometidos con su público (no siempre igual al interés público) y, sobre todo, regidos por la obligación de informar verazmente, aunque se lo haga apasionadamente y nunca - eso es imposible, especialmente con los múltiples códigos de la televisión- imparcialmente. Quienes distinguieron objetividad y pluralismo, algo no solo posible sino ética y técnicamente ineludible, lograron detener desde algunos canales de televisión privados la instauración de totalitarismos, la perennización de dictaduras, la continuidad de populismos y la perpetuidad del saqueo público mediante noticias serias y análisis sustentados, amén de opiniones independientes y denuncias claras. Esa televisión no se acabará porque irrumpa el canal estatal, peor si se le ocurre satirizar y fragmentar, como hace Telesur, a interlocutores críticos y opositores políticos. Si la televisora gubernamental -o estatal, como promete Correa-, en alianza con gremios, Casa de la Cultura, ONG  y sectores ignorados tradicionalmente, opta por propuestas culturales y educativas, tan escasas como mediocres en los canales privados, así como películas trascendentes, documentales reveladores y debates sin comerciales, el contraste con lo existente será mayor, el vacío que se llenará, notable; y el sacudón a la programación comercial, valioso pues obligará a replantear y renovar esquemas. En especial, si en lo informativo dan tribuna a los olvidados y contexto a lo mal editado, el periodismo no oficial deberá volverse más riguroso y autocrítico para no hacer de la ironía una constante; de la agresividad insustancial, una escuela; del recorte, un recurso; del resumen, una distorsión, y de la política, una banalización circense. Si en el canal estatal se escucha todo lo que al país -no solo al gobernante- se le edita tan mal y minimiza tan bien (como C-SPAN en los Estados Unidos), esa ventana haría de contrapeso, balance o incluso desmentido a versiones inexactas a cuenta de ser cortas. Pero la tentación va por el lado de transmitir completos los discursos del Ejecutivo, las manifestaciones de sus simpatizantes, el desfile de sus proyectos, las sesiones de su Gabinete, los desplazamientos dentro y fuera del Ecuador, así como los encuentros radiales del sábado. Aquello preocuparía poco, salvo que ese medio de propaganda se financiaría con dinero de todos. Así que pongan nomás su canal; será la ocasión de superarlo si no esperamos que esté al aire para corregir lo que hemos hecho mal o podemos hacer mejor. Así lo verán menos.

 

 http://www.prensaescrita.com/diarios.php? codigo=AME&pagina=http://elcomercio.terra.com.ec 
 
< Anterior   Siguiente >